miércoles, 19 de marzo de 2014

1

La mujer planto rosas en el invernadero secreto
En los ultimos cinco meses antes del cada invierno
Decidio esperar al feligres mas asiduo de la iglesia,
para que al pasar junto a este le enseñara las rosas a Juan, 
y asi engañar al pueblo.

Aveces tan impresionante con la misma verdad, resulta que el escrito se materializo en mi cuerpo.


1

Libro uno y un cuarto del siete.
Schubert – Ave María
-Ayúdenme-
Una mujer de edad avanzada tiembla dentro de lo que parece ser una gran caja metálica de paredes lisas; tierra negra y maleza muerta cubren la dura piel morena de sus pies descalzos, un sudor frio recorre su espalda al ver un hilillo de sangre recorrer su pierna, abre la boca en señal de desesperación, pero sabe que aun nadie la escucha. A parte de sus ropas viejas sus únicas pertenencias son un cuchillo de piedra y varios sacos con hierbas que lleva sobre la cadera, rebusca entre ellos para sacar lo que parecen ser diminutas semillas, titubea un momento pensando en si puede haber otra salida. No, no la hay, se pega a la pared desesperada deslizando su cuerpo frágil hasta quedar sentada en una esquina. Llora mientras traga la mayoría de las pequeñas perlitas algunas quedan parecen hacerse cada vez mas una vez están dentro de su boca invadiendo su traquea se ahoga con ellas y algunas salen de boca para reproducirse haciéndose una pequeña mása sobre su regazo. De pronto todas las paredes se iluminan.
 -Ayuda- Dice a implorando. La sangre que abandona su cuerpo comienza a restarle color a su piel. Pensaba que sería mejor morir antes de que la oyeran pero era demasiado arriesgado si no ingresaba ella misma la información al sistema, tal vez una vez muerta absolverían a la vida que cargaba en su vientre.
Recostó su cara en el suelo brillante, había sido muy cuidadosa en dejarse vencer por el lado derecho dejando desprotegido el lado izquierdo, el rostro que se reflejaba en la superficie lisa y brillante del suelo, parecían regalarle una sonrisa, era su gran final, su última batalla y estaba lista para rendirse y enseñar su último baile, el fin, estaba cerca.

2
Majora´s  Mask –Wrath- Time’s Ends
Una voz metálica hablo en el interior de sus oídos.

Unas campanas replicaban a lo lejos de la cabina donde se encontraba, un sonido cromático anunciaba que era hora de acudir al templo, nadie debía faltar o aquel sonido flemático hacia nausear a cualquiera que lo desafiara, los hacia enloquecer y si no obedecían los hacia querer la muerte. ¡¡¡¡Por favor que pare!!! Por favor! ¡Tengo miedo tengo miedo! A lo lejos las campanadas volvieron a sonar y el sonido de fuegos artificiales que significaban que los dioses comenzarían a llegar no dejarían de sonar hasta dentro de cinco horas y nadie humano la podría ayudar.
Dentro de su cabeza lloraba las lágrimas que sus ojos no podían derramar, temblaba en su mente el cuerpo que nada sentía ya, y sus labios blancos perdían la última gota de sangre de todo su rostro que perdia su calor.
-Si así lo deseas… podemos ayudarte, Ixel-O602- resonó una voz metálica en su cabeza.
–Un bebe no autorizado vive en su vientre Ixchel-O602- dictamino la voz.
-Mi nombre no es Ixel-O602, mi nombre es Ixchel y mi hijo está por nacer-  se molestó la mujer agonizante.
-Lo que dice es un peligro para el equilibrio de la gente con la que coexiste Ixchel-O602, ¿Desea confirmar esta conversación?- Dijo la voz férrea.
-Sí, la confirmo. Que tome mi lugar- Clamo Ixchel con hilillos de baba que le corrían por las comisuras de los labios y pronto volvió a respirar.

En aquel momento las paredes parecieron cobrar vida y toda la habitación se ilumino con hilos de luz de un color dorado opaco.

La mujer realizo un gran esfuerzo por no abrir los ojos y contemplar su vida proyectada en aquella habitación, lágrimas calientes brotaron de sus ojos cuando creía poder sentir el mismo calor que en otro tiempo le había proporcionado otro cuerpo. Sonrió y rio con lágrimas de felicidad, amor y tristeza, sabía que debía obligarse a no ver aquellos recuerdos o aquel torbellino de información haría que cambiara nuevamente de parecer respecto a si debía morir.
No debía de haber vuelta era lo que la anciana le había enseñado, aquellos recuerdos deberían ser  solo suyos y cargarlos hasta su muerte u olvidaría lo que había venido hacer en un principio.

3
Terrible Fate – Majoras Mask

 Tenía que suspender la descarga de información antes de que la maquina encontrara la ubicación del padre del hijo que cargaba en su vientre.

-Tock toc tock- al otro lado alguien tocaba la puerta con mucha fuerza, debía de ser una trampa, nadie podría estar al otro lado de la puerta, no aquel dia.

–Abran la puerta en este mismo instante- ordeno una voz en el exterior- tock tock pank- un objeto había golpeado la habitación dañando la imagen tridimensional

–¡Abre esta cámara ahora mismo!- Ixchel había escuchado lo que le parecía ser imposible, una voz humana estaba al otro lado de la cámara, e Ixchel la reconocía.

-No es más que una trampa- decía Ixchel para sus adentros, no es más que una trampa no hay nadie al otro lado.
-Abra la puerta Ixchel- clamaba la voz que no se encontraba en su cabeza.
-Nimitztlazohtla mi pequeño hijo, mami te ama demasiado-  Ixchel dijo por última vez a su hijo.
-¡Hija por favor no lo hagas!- rogo una voz del otro lado. ¡Hija por favor no hagas eso! Te amo.
Aquella era su señal, su muerte no debía demorar ni un minuto más. El cuchillo abrió camino desde su cuello, hasta tocar hueso del cráneo donde se detuvo, y al instante las paredes dejaron de emitir su luz y la habitación quedo a obscuras durante un tiempo que pareció eterno.




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