La mujer planto rosas en el invernadero secreto
En los ultimos cinco meses antes del cada invierno
Decidio esperar al feligres mas asiduo de
la iglesia,
para que al pasar junto a este le enseñara las rosas a Juan,
y asi engañar al pueblo.
Aveces tan impresionante con la misma verdad, resulta que el escrito se materializo en mi cuerpo.
1
Libro
uno y un cuarto del siete.
Schubert
– Ave María
-Ayúdenme-
Una mujer de edad avanzada tiembla
dentro de lo que parece ser una gran caja metálica de paredes lisas; tierra
negra y maleza muerta cubren la dura piel morena de sus pies descalzos, un
sudor frio recorre su espalda al ver un hilillo de sangre recorrer su pierna,
abre la boca en señal de desesperación, pero sabe que aun nadie la escucha. A
parte de sus ropas viejas sus únicas pertenencias son un cuchillo de piedra y
varios sacos con hierbas que lleva sobre la cadera, rebusca entre ellos para
sacar lo que parecen ser diminutas semillas, titubea un momento pensando en si
puede haber otra salida. No, no la hay, se pega a la pared desesperada deslizando
su cuerpo frágil hasta quedar sentada en una esquina. Llora mientras traga la
mayoría de las pequeñas perlitas algunas quedan parecen hacerse cada vez mas
una vez están dentro de su boca invadiendo su traquea se ahoga con ellas y
algunas salen de boca para reproducirse haciéndose una pequeña mása sobre su
regazo. De pronto todas las paredes se iluminan.
-Ayuda- Dice a
implorando. La sangre que abandona su cuerpo comienza a restarle color a su
piel. Pensaba que sería mejor morir antes de que la oyeran pero era demasiado
arriesgado si no ingresaba ella misma la información al sistema, tal vez una
vez muerta absolverían a la vida que cargaba en su vientre.
Recostó su cara en el
suelo brillante, había sido muy cuidadosa en dejarse vencer por el lado derecho
dejando desprotegido el lado izquierdo, el rostro que se reflejaba en la
superficie lisa y brillante del suelo, parecían regalarle una sonrisa, era su
gran final, su última batalla y estaba lista para rendirse y enseñar su último
baile, el fin, estaba cerca.
2
Majora´s Mask –Wrath- Time’s Ends
Una voz metálica hablo en
el interior de sus oídos.
Unas campanas replicaban a
lo lejos de la cabina donde se encontraba, un sonido cromático anunciaba que
era hora de acudir al templo, nadie debía faltar o aquel sonido flemático hacia
nausear a cualquiera que lo desafiara, los hacia enloquecer y si no obedecían
los hacia querer la muerte. ¡¡¡¡Por favor que pare!!! Por favor! ¡Tengo miedo
tengo miedo! A lo lejos las campanadas volvieron a sonar y el sonido de fuegos
artificiales que significaban que los dioses comenzarían a llegar no dejarían
de sonar hasta dentro de cinco horas y nadie humano la podría ayudar.
Dentro de su cabeza
lloraba las lágrimas que sus ojos no podían derramar, temblaba en su mente el
cuerpo que nada sentía ya, y sus labios blancos perdían la última gota de
sangre de todo su rostro que perdia su calor.
-Si así lo deseas… podemos
ayudarte, Ixel-O602- resonó una voz metálica en su cabeza.
–Un bebe no autorizado vive en su vientre Ixchel-O602- dictamino
la voz.
-Mi nombre no es Ixel-O602, mi nombre es Ixchel y mi hijo está
por nacer- se molestó la mujer
agonizante.
-Lo que dice es un peligro para el equilibrio de la gente con la
que coexiste Ixchel-O602, ¿Desea confirmar esta conversación?- Dijo la voz
férrea.
-Sí, la confirmo. Que tome mi lugar- Clamo Ixchel con hilillos
de baba que le corrían por las comisuras de los labios y pronto volvió a
respirar.
En aquel momento las paredes parecieron cobrar vida y toda la
habitación se ilumino con hilos de luz de un color dorado opaco.
La mujer realizo un gran
esfuerzo por no abrir los ojos y contemplar su vida proyectada en aquella
habitación, lágrimas calientes brotaron de sus ojos cuando creía poder sentir
el mismo calor que en otro tiempo le había proporcionado otro cuerpo. Sonrió y
rio con lágrimas de felicidad, amor y tristeza, sabía que debía obligarse a no
ver aquellos recuerdos o aquel torbellino de información haría que cambiara
nuevamente de parecer respecto a si debía morir.
No debía de haber vuelta
era lo que la anciana le había enseñado, aquellos recuerdos deberían ser solo suyos y cargarlos hasta su muerte u olvidaría
lo que había venido hacer en un principio.
3
Terrible Fate – Majoras
Mask
Tenía que suspender la descarga de información
antes de que la maquina encontrara la ubicación del padre del hijo que cargaba
en su vientre.
-Tock toc tock- al otro lado alguien tocaba la puerta con mucha
fuerza, debía de ser una trampa, nadie podría estar al otro lado de la puerta,
no aquel dia.
–Abran la puerta en este mismo instante- ordeno una voz en el
exterior- tock tock pank- un objeto había golpeado la habitación dañando la
imagen tridimensional
–¡Abre esta cámara ahora mismo!- Ixchel había escuchado lo que
le parecía ser imposible, una voz humana estaba al otro lado de la cámara, e
Ixchel la reconocía.
-No
es más que una trampa- decía Ixchel para sus adentros, no es más que una trampa
no hay nadie al otro lado.
-Abra
la puerta Ixchel- clamaba la voz que no se encontraba en su cabeza.
-Nimitztlazohtla mi
pequeño hijo, mami te ama demasiado-
Ixchel dijo por última vez a su hijo.
-¡Hija por favor no lo
hagas!- rogo una voz del otro lado. ¡Hija por favor no hagas eso! Te amo.
Aquella era su señal, su
muerte no debía demorar ni un minuto más. El cuchillo abrió camino desde su
cuello, hasta tocar hueso del cráneo donde se detuvo, y al instante las paredes
dejaron de emitir su luz y la habitación quedo a obscuras durante un tiempo que
pareció eterno.
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